El Espinal es el segundo municipio más poblado del departamento del Tolima (76.000 hab. aprox.) y es conocido como la capital arrocera del centro del país, gracias a su extenso llano bañado por los ríos Magdalena y Coello.
La historia data del 18 de marzo de 1754, otorgándose la calificación de fundadores a los señores Antonio Vásquez Forero y Juan Manuel Moya, propietarios de la Hacienda Llano Grande. Cuatro años más tarde Don Pascual Aldana y Andagoya, fundó una pequeña población a orillas del río Coello a la que dio el nombre de Upito que pasó a ser cabecera de Llano Grande del Espinal en el año de 1776.
La fundación del municipio se conmemora el 3 de abril de 1783. Aunque se habla de fundación, en realidad, se refiere al traslado de la parroquia de Upito a la ubicación actual de El Espinal por decreto del virrey arzobispo Antonio Caballero y Góngora.
Su historia está ligada al desarrollo agrícola y comercial del centro del país, gracias a su estratégica ubicación en el valle del río Magdalena. Desde la época colonial, Espinal ha sido un punto clave de intercambio y abastecimiento, y ha crecido conservando su identidad cultural, mezclando tradiciones indígenas, españolas y afrodescendientes.
A lo largo de los años, el municipio ha sido testigo de importantes transformaciones sociales y económicas, manteniéndose firme como referente regional en desarrollo agrícola, festividades tradicionales y riqueza patrimonial.
La economía de Espinal gira en torno a la agricultura, la agroindustria y el comercio. El municipio es uno de los principales productores de arroz en Colombia, lo que ha impulsado la instalación de molinos, secadoras y empresas relacionadas con la cadena del arroz. También se cultivan frutas tropicales (mango), maíz, algodón y sorgo.
En 2023, El Espinal contribuyó con $1.7 billones de pesos al Producto Interno Bruto nacional lo que corresponde aproximadamente a un 2% del PIB Nacional.
El comercio local ha crecido gracias a la infraestructura vial que facilita la conexión con Ibagué, Bogotá y otras zonas del país. En los últimos años, sectores como la gastronomía, el turismo y los servicios también han cobrado protagonismo, abriendo oportunidades de emprendimiento y desarrollo.
Espinal es cuna de grandes tradiciones musicales. Aquí nace y se vive con fuerza el Bunde Tolimense, símbolo del folclor del departamento, interpretado con orgullo por bandas papayeras, grupos de rajaleñas y escuelas de formación musical. La música en Espinal es más que entretenimiento: es identidad, es herencia y es pasión.
Durante las fiestas populares, como el Festival Nacional del Sanjuanero Tolimense y el Festival Folclórico del Espinal, los sonidos de tambores, tiples y marranas llenan las calles, acompañados de coloridas comparsas y danzas tradicionales. La formación artística se mantiene viva a través de casas de la cultura, academias y procesos comunitarios que involucran niños, jóvenes y adultos.
La gastronomía espinaluna es un deleite para los sentidos. Con una base campesina y de tradición familiar, sus platos destacan por el uso de ingredientes locales como el arroz, el cerdo, el plátano y el maíz.
Entre los más representativos se encuentran:
Lechona tolimense: ícono culinario de la región, preparada con carne de cerdo, arroz y arvejas.
Tamales tolimenses: envueltos en hojas de plátano, rellenos de carne, pollo, masa y vegetales.
Viudo de pescado: especialmente preparado en celebraciones, acompañado de yuca, plátano y ají.
Chicha y masato: bebidas fermentadas tradicionales, con sabores dulces y refrescantes.
A estos se suman postres artesanales como las achiras, almojábanas y las deliciosas brevas con arequipe.